Perdonar a los enemigos no es una opción, es un mandato dado por Jesús. Humanamente queremos alejarnos, responder o guardar resentimiento, pero el evangelio nos llama a algo más profundo: amar y perdonar.
Dios no desea una relación lejana contigo, Él anhela una amistad cercana, real y constante. La Biblia nos enseña cómo podemos acercarnos a Él y fortalecer nuestra relación cada día.